Durante la semana, los días se han sucedido vertiginosamente, con el sano propósito de transportarme zumbando de una entrega de trabajos a otra, haciendo parada en exámenes y otras fiestas populares. El lunes fui a una conferencia sobre Astrobiología ( "En busca de los límites de la vida")sencillamente fascinante, con una investigadora Ramón y Cajal del Centro de Astrobiología de Madrid, que hablaba como los ángeles y que sabía absolutamente de todo. Como comentó Ele en un momento de inspiración, escuchándola no podía comprenderse que la gente no quisiera dedicar su vida a cosas tan interesantes como aquella. El martes tuvimos corrección de problemas de Análisis, y la palabra para definir la sesión es aguna bastante similar a "fiasco". Nadie tenía nada bien y el frente sur protestaba enérgicamente.
Menos mal que por alguna extraña razón me dio por tomármelo con filosofía y me reí muchísimo cada vez que fallé un apartado ( sólo nos faltaba cantar ¡Bingo!) El miércoles fui a la librería de idiomas a comprar de nuevo "Un long dimanche de fiançailles", porque supuestamente lo había perdido, y como ya debéis estar sospechando, ahora tengo dos ejemplares idénticos sobre la mesilla de noche ( eso sí, cada uno con un separador monísimo) El jueves tuve el examen oral en la EOI, una hora que nos tuvo la profesora a mis dos compañeras y a mí hablando en francés de nuestra vida y milagros ( empezamos hablando de si nos gustaba jugar a las cartas, pero la cosa degeneró y terminamos cotilleando acerca de un alumno rarito que había tenido mi profesora el año pasado) Las práctica final de Análisis fue un desastre, porque nuestras levaduras habían crecido donde no debían y los resultados no encajaban ni inventándolos ( como hizo Aquenio, con lo cual Apu y yo le tomamos el pelo durante toda la jornada)
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